lunes, 4 de enero de 2016

Steve Jobs (Danny Boyle, 2016)


Frenético ejercicio 

Quién mejor que Danny Boyle, bajo un guión del reconocido Aaron Sorkin, para llevar a la gran pantalla al genio del S.XXI. No se trata de hacer una biografía. Eso podría hacerlo cualquiera. El director británico sorprende con brillantez trasladando al espectador al frenético momento del genio, ese minuto detrás de cada uno de los extraordinarios discursos y, cómo no, ese marketing que ha convertido a Apple en un universo. 
Sin duda las escuelas de cine estudiarán este film por su arriesgada e innovadora puesta en escena. Más allá de los planos imposibles de salas abarrotadas, ángulos que cubren casi la totalidad de la pantalla y que envuelven, y otros planos en los que la persona-personaje Steve Jobs ocupa un primerísimo casi impositivo plano, hay dos recursos narrativos sublimes en el film de Boyle.

El primero es una consecución de plano-contraplano en conversaciones entre Steve y su jefe en Apple, encarnados por Michael Fassbender y Jeff Daniels respectivamente. 
La situación espacio-temporal del film es disrrumpida por dos conversaciones, la que tiene lugar en el tiempo real, y otra que hace referencia a un momento temporal anterior y en el que ambos personajes tomaron decisiones cruciales en el futuro de la compañía y que divergen de la mente creadora de Jobs. Los plano-contraplano se concatenan, creando una conversación totalmente diferente y a la vez completa del momento real, y rompiendo todos los esquemas clásicos de la creación cinematográfica. El espectador siente que las imágenes lo bombardean, y a la vez, las palabras, tienen un sentido completo. Esa increíble manipulación de la narrativa fílmica con la excelencia de lograr un recurso brillante (y repetido a lo largo del film) es una magnífica aportación a uno de los primeros films de 2016.

La segunda gran innovación de Danny Boyle es la utilización del formato (IPad) integrado en la propia película. Es, sencillamente, sublime. Las imágenes de las noticias y los avances se encadenan, como si el propio usuario de un Ipad deslizara su dedo atravesándolas, deslizándolas antes los ojos del espectador en la gran pantalla.

Aaron Sorkin, el hombre ideal para el dueto

El film es una de las grandes maravillas en cuanto a forma, pero el contenido, esa adaptación de Aaron Sorkin del 'biopic', tampoco queda alejado. La narración se desarrolla en momentos específicos, los minutos cruciales antes de las archiconocidas conferencias de Jobs en distintos lugares emblemáticos de Estados Unidos. Ese corsé, sirve de pretexto y encaja al espectador en un claustrofóbico espacio. La tensión, abre paso a flashbacks en la vida de Jobs, a través de otros personajes. A modo de álbum multimedia de recuerdos, Sorkin nos invita a un paseo por algunos de los momentos que han marcado la vida de Steve Jobs. Una narración central que despliega sus tentáculos, para siempre volver al epicentro, y avanzar a otro epicentro.


Michael Fassbender, polifacético

Fassbender se ha convertido en la apuesta segura de Hollywood, el chico sexy polifacético del paseo de la fama. Desde su impresionante interpretación del obseso sexual en Shame (2011), pasando por papeles destacados en Inglorious Basterds, A dangerous method, 12 years a slave, este 2016, Fassbender brilla con luz propia en Macbeth y en este film, tan variados y diversos como las cualidades innegables y excelentes del actor. Esperemos que este 2016 le traiga todo el reconocimiento a esta trayectoria.


TE GUSTARÁ ESTA PELÍCULA SI TE GUSTARON...

  • LA RED SOCIAL (DAVID FINCHER)
  • SI ERES APASIONAD@ DEL LENGUAJE CINEMATOGRÁFICO. ES UN FILM, ANTE TODO, ROMPEDOR Y QUE SEGURAMENTE SE ENSEÑE EN ESCUELAS DE CINE. 





No hay comentarios:

Publicar un comentario