'La chica danesa' de Hooper, encadena una serie es una serie de aciertos y fallos que finalmente concluyen en un film que queda corto para las expectativas de un 2016 mucho más transgresor que la mirada conservadora del mismo. Si bien el tema que trata es un apasionante 'biopic', la decepción del espectador durante las dos horas de duración es, casi inevitable ante lo que es más bien un "producto" de melodrama que no llega a convencer al espectador.
La mirada nos que clasifica
El film, como anuncia la mujer del pintor, Gerda (Alicia Vikander),
pivota en la construcción de la mirada ajena, la mirada del otro sobre nosotros,
y concretamente sobre lo femenino como objeto de la mirada masculina, en la
búsqueda de quiénes somos: quienes somos frente la sociedad y quiénes somos en
la intimidad.

El espectador también participa del film con su mirada, pero quizás el
error de Hooper es no dejarle construir su propia mirada, sino imponerle una,
más conservadora y ajustada a los años 20, más dulcificada y romántica de lo
que es la realidad.
La belleza de la puesta en escena
Pese a su ritmo lento, la construcción del film tiene rasgos de
delicadeza y buen hacer fílmico, en la que la composición de los planos es
pictóricamente exquisita, aunque más orientada a la estética audiovisual que a
la funcionalidad de un film que necesita más introspección.
A cargo de Danny Cohen, encontramos secuencias que se ciñen a la
composición clásica, pero se diluyen en una óleo contemplativo que le roba la
fuerza a la narración. Sin embargo, ocurre en varias ocasiones que encontramos brillantez en la puesta en escena, como la primera vez que Einar siente sobre su cuerpo la ropa de mujer, minuciosamente cuidado y mimosamente medido, o cuando se presenta al baile y siente cómo todas las miradas se posan sobre su cuerpo, o en la propia secuencia del peep-show en París, quizás la más exquisita de todo el film.
Un dúo de altura: Eddie Redmayne & Alicia Vikander
La elección de un versátil Eddie Redmayne, oscarizado por su 'Teoría del Todo' el año pasado, lo posiciona como una de las grandes apuestas en el cine contemporáneo.
Creemos a ese Redmayne travestido y feminizado, si bien cuenta con esos atributos de un hombre que suscita la duda entre la androginia y la masculinidad. Nos lo creemos desde el momento que roza los pantys hasta que está hospitalizado, anémico, devastado. Y es que el actor británico ha sido posiblemente la mejor elección de cast que pudo hacer Hooper, junto con la de su compañera Gerda (Alicia Vikander).

No hay comentarios:
Publicar un comentario