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sábado, 20 de febrero de 2016

La juventud (Sorrentino, 2016)


Después de llevarse el Oscar a Mejor Película de Habla No Inglesa en 2014 por 'La gran belleza', el director napolitano regresa a la gran pantalla con una obra que sorprenderá por su extraordinaria conjugación de contenido y forma. 
Dos artistas en un retiro emocional Michael Caine, que interpreta a un director de orquesta jubilado, y Harvey Kittel, director octogenario aún en activo, harán una reflexión sobre el proceso de envejecer en una idílica residencia en los Alpes. 

La introspección en los personajes es uno de los principales puntos clave de este film, por un lado, su manera de narrar el final de sus vidas, esa dolorosa reflexión hacia el pasado, hacia todo lo que quedó por hacer, esa nostalgia por los tiempos pasados que comparten dos amigos de la infancia, el anhelo por la juventud. Y por otro, la sutil posición en la que pone al espectador, a la vez cómplice de la relación entre los ancianos, a la vez observador, con una fuerte identificación con el punto de vista de los personajes, la mirada que se posa sobre el resto impregnada de ese humor amargo, lento, como el transcurrir del día a día en el lujoso resort.  Y es que el cast no se queda corto de celebridades, entre las que hacen aparición estelar Jane Fonda, Rachel Weisz, la cantante Paloma Faith. Maradona o la top Madalina Ghenea en un cameo. 

Retomando los excesos y excentricidades propios del esperpento, la narración fílmica es una delicia. Desde los planos en los que la naturaleza cobra fuerza como elemento fundamental en la narración, esa forma de cine como arte contemplativo, hasta la pesadilla de Rachel Weisz que es un videoclip postmoderno, una genialidad en sí misma. Muy medido está también el tempo, el lento transcurrir de los minutos en el circo que se ha convertido la residencia de lujo. 
¿Y cómo iba a faltar la música en un film de Sorrentino? Sensorial y constructora de la atmósfera. 

sábado, 16 de mayo de 2015

El capital humano (Il capitale umano, Virzi, 2014)


Sinopsis- Un asesinato pone entre las cuerdas a una de las familias de negocios más reconocidas de Italia y a la familia de la pareja del hijo adolescente. Un crimen casual, el atropello de un ciclista, que nos permitirá adentrarnos en la vida de un alto ejecutivo financiero y un agente inmobiliario con ínfulas de capital.

El cine italiano contemporáneo viene pisando fuerte en los últimos años. Films como La mejor oferta (Tornatore, 2013), Viva la libertad (Andò, 2013) o La gran belleza (Sorrentino, 2013) son el ejemplo de un cine europeo que llega pisando fuerte. Un cine marcado por la crítica social, por el derroche de una Italia pre-crisis económica, de personas humanas y grandes locuras, un cine que es el estado de ánimo de una nación.

Paolo Virzi nos acerca a un mundo de las clases altas italianas a través de un retrato social desgarrador de vidas desestructuradas, de familias que agonizan por encontrarse entre el lujo y la desolación.
Todo el film se estructura en torno a un asesinato, desafortunado y casual, de un ciclista, en la carretera que lleva a la espectacular mansión de la familia Bernaschi en lo alto de una colina. El film abre con el suspense generado por una cámara que sigue desde la nuca al ciclista, respirando su aliento mientras atraviesa caminos y carreteras inhóspitos en mitad de la noche. Se palpa el suspense y el espectador intuye el golpe en la oscuridad. 

Capítulo I

En cuanto se produce el accidente, el film se desarrolla en tres (peculiares) actos: narrando la misma historia desde tres puntos de vista diferentes. La narración deconstruida guía al espectador a descubrir los mundos personales de tres de los personajes que están vinculados al crimen. Historias desgarradoras. Dino Ossola, un agente inmobiliario con deseos de grandeza que roza la ridiculez a ojos de la familia Bernaschi, para la que sólo es el payaso del padre de la novia de su hijo, Serena; Carla, la infeliz mujer del multimillonario financiero Massimiliano Bernaschi; y Serena Ossola, el personaje más realista y desgarrador del film, vinculada a la familia Bernaschi por ser la novia de su hijo.

La genial adaptación de Virzi de la estructura clásica de los tres actos posee una vital fuerza narrativa que permite la historia dentro de la historia, la introspección de los personajes, la ruptura narrativa y la sorpresa; todo en un film que se desarrolla dinámico y lento, entre el silencio aterrador de la mansión Bernaschi en lo alto de una colina y el ajetreo de las vidas banales, vacías, rotas, que la albergan.