Quizás ha sido Luis Tosar (Lugo, 1971) el actor español que más veces ha tenido que interpretar este rol de antagonista en nuestro cine.
Marido maltratador en Te doy mis ojos (Bollaín, 2003), con el que recibió los galardones de Goya al Mejor actor y la Concha de Plata al Mejor Actor del Festival de Cine de San Sebastián (2003), portero psicópata en la cinta de Jaume Balagueró Mientras duermes (Balagueró, 2011), pero es sin duda en Celda 211 ( Monzón, 2009), en el papel de Malamadre, cuando interpreta a uno de los más icónicos 'villanos' del cine español.
Un personaje que evoca algo en el espectador: desesperación y violencia, impotencia y empatía a partes iguales. Tosar revuelve al espectador de su butaca en Celda 211, inconscientemente interna al espectador en esa prisión, aún a riesgo siempre de no salir con vida. El papel bien le vale el Goya al Mejor Actor de Reparto (2009), y convierte al personaje en un mito entre los 'malos' de nuestro cine.
Santos Trinidad, protagonista indiscutible de la cinta de Enrique Urbizu, No habrá paz para los malvados (2011) es otro de esos icónicos villanos. José Coronado encarna al antihéroe: un policía outcast, de pasado oscuro, un personaje acabado, que se odia a sí mismo y al mundo, un desecho de la sociedad que será el encargado de desarticular uno de los mayores atentados terroristas perpetrados en nuestro país.
Alcohol, violencia y rock and roll. Santos Trinidad es sin duda el "alma, corazón y sistema nervioso del guión" (Syd Field) de No habrá paz para los malvados. Un personaje anestesiado y sin miedo, que desenfunda el arma sin un pestañeo. Un personaje en constante conflicto, consigo mismo y con el mundo, que galardona a José Coronado (Madrid, 1957) con la Concha de Plata al Mejor Actor (2011) y el Goya al Mejor Actor (2011).
Antonio de la Torre (Málaga, 1968) es el tercero en entrar en la lista de los villanos por su papel protagonista en Caníbal (Martín Cuenca, 2013). Un personaje meticuloso, silencioso, oscuro y que mide cada una de sus acciones. Miedo y atracción por el sastre andaluz es lo que siente el espectador de Caníbal, que se sumergirá por los instintos y pasiones de los seres humanos a través de la escalofriante cinta.


